viernes, marzo 09, 2012
lunes, febrero 20, 2012
viernes, febrero 17, 2012
Aniversario
Alrededor de estos días cumplo un año en psicoanálisis.
El recordatorio vino de mi analista. Todo fue a raíz de un sueño. Hoy fue la primera sesión que dedicamos casi íntegra a un sueño. Un sueño, además, preclaro. De una fidelidad encomiable y devastadora; un puente sólido y maldito entre la realidad y mis aspiraciones, las más nobles y las más patéticas en un solo escenario subconsciente. Todo parece estar ahí y, sin embargo, lo más obvio reveló sorpresas.
Parece que la narración y el análisis del sueño inauguró una nueva etapa. Z parecía casi entusiasmada en el otro extremo de la habitación. Así que, un año después, apenas empiezo.
En ese momento me di cuenta de que era incapaz de recordar la fecha, siquiera aproximada, de mi arribo a ese cuarto pequeño, acogedor, protector, y a veces asfixiante.
Sabía que tenía que haber sido "después de" y "antes de", pero no podía colocar el evento en un punto del tiempo. La línea cronológica se me partió en algún momento que no identifiqué. Y hasta hoy escuché, realmente escuché, el "crack", el ruido de una grieta monumental partiendo un continente entero por la mitad.
Así que apenas comienzo. Aún no tengo una opinión al respecto, sólo una sensación de mezcla de cansancio, ansiedad y entusiasmo. El deseo inútil de terminar, la aspiración ingenua de sanar del todo. La promesa de ser mejor, de conseguir calma.
-De acuerdo-, dije rendida en ese lugar que visito, entonces, desde hace un año, dos veces por semana -empecemos de una buena vez.
jueves, enero 05, 2012
martes, diciembre 27, 2011
En octubre
Lo digo no sin un ligero temblor en la voz, con un leve mareo, con vértigo.
Lo pienso y es abrumador. Aire caliente entrando en la boca y los pulmones. Contundente, como un mazo cayendo en la sien. Una o hasta un par de veces.
Ya estaba terminado y, sin embargo, ahora se acabó.
Y no sin ironía. Volvimos al arqueo de cejas del principio. Cerrar el círculo con el mismo gesto del inicio, que entonces significaba el apercibimiento de las posibilidades y hoy no es más que un gesto que encierra la historia universal del desamor.
También se acabó en el mismo mes en que nació y nacimos. El regalo de aniversario, parece, fue una revelación definitiva, la dosis justa de realidad que termina por matar lo que sea que aún se arrastre.
Padezco fragmentos de memoria en avalancha. Escenas que no comprendo. ¿Qué idioma hablan los recuerdos?, ¿por qué me acosan y me insultan en un lenguaje extranjero? Parece que sufrí una desconfiguración monumental.
En mí se escribe, yo he sido y soy, la historia universal del desamor.
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