<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-7665142</atom:id><lastBuildDate>Tue, 22 Dec 2009 07:11:53 +0000</lastBuildDate><title>Palabras Ajenas</title><description>Not only me, but also me</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Paloma)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>240</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-1301805566094495335</guid><pubDate>Fri, 11 Dec 2009 01:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-10T17:04:46.289-08:00</atom:updated><title></title><description>&lt;span style="font-family:lucida grande;font-size:85%;"&gt;Arrête là, menina,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Il faut pas forcement s’attacher&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;                                                                                      Arrête là, menina,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                         Il faut pas forcement s’engager&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                                                                                                                         Arrête là, menina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                                                                                        Il faut attendre un moment parfait.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-1301805566094495335?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2009/12/arrete-la-menina-il-faut-pas-forcement.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-4714954439198222004</guid><pubDate>Sat, 05 Dec 2009 18:58:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-05T11:06:44.688-08:00</atom:updated><title></title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;em&gt;Existe una tendencia innegable a construir costumbres. Sencillamente nos son indispensables. No lo digo yo, no hay que creerme a mí. Pero es cierto. Tendemos a estar habituados y a sentirnos tan cómodos o incómodos como nuestros rituales nos lo permitan. Eso: no todas las costumbres lograron constituirse como tales porque nos hagan sentir bien o mejor. Ignoro cuán deliberado sea el deseo de crear hábitos y atmósferas opresivas y dolorosas, pero tengo la certeza de que sucede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienzo a creer que mi situación actual, abulia, angustia y ansiedad incluidas –&lt;/em&gt;my very own AAA&lt;em&gt;-, tiene que ver con la búsqueda de un desplazamiento de mis costumbres o, al menos, de los asuntos y escenarios a los que prefiero o desearía estar habituada. No tengo la menor intención de emanciparme de la domesticidad: sólo me quiero acostumbrar a situaciones distintas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho así, acostumbrarse implica asumir la naturalidad de esta (nueva) forma, suponerla ahí desde siempre, esperando a que yo llegara para habituarse a mí. Saludar al nuevo orden, a la normalidad reorganizada. Encontrar mi lugar en ella, recargarme en él. Y esperar...&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Esto pensaba yo cuando [se] me atravesó lo siguiente, que quiere decir un poco de lo mismo y mucho de otro tanto más, aunque claramente en un tono mejor colocado que el mío. Lanzó dardos certeros a mi condición de humano, de humano mujer, de humano mujer entumecida, de humano mujer entumecida con el anhelo de un perro. Pienso que en algún texto fenomenológico, de Shultz seguramente, lo he de haber leído en tono casi poético. Esto es, según, narrativa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;“El efecto beneficioso de la compañía de un perro proviene de que es posible hacerlo feliz; pide cosas tan simples, su ego es tan limitado... Puede que en una época anterior las mujeres se encontrasen en una situación comparable: semejante a la de un animal doméstico. Sin duda había una forma de felicidad domótica, ligada al funcionamiento corriente, que ya no logramos entender; sin duda existía el placer de constituir un organismo funcional, adecuado, concebido para llevar a cabo una serie discreta de tareas; y esas tareas, al repetirse, constituían la serie discreta de los días. Todo esto ha desaparecido, como la serie de tareas; en realidad ya no podemos atribuirnos un objetivo. No conocemos las alegrías del ser humano; sus penas no nos perturban. Nuestras noches ya no cimbran de terror o de éxtasis; sin embargo, vivimos, pasamos por la vida sin alegría y sin misterio, el tiempo nos parece breve”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Gracias, Houellebecq, mil gracias. Ahora, púdrete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;[Llamado a la calma. Últimamente me enciendo como leño seco que confunde cualquier chispa con rayo. El libro por poco sale volando].&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo insistir: no digo que sean costumbres mejores o peores, ni que me vayan a reconciliar o a enfrentar más; no sé cómo considerarlas. Vaya, carajo, ni siquiera sé cuáles son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiendo –como todos, supongo, espero, lo recomiendo al menos- a anclarme en la comodidad, en la satisfacción inmediata, en el estímulo que se recibe pasivamente y que no exige más que seguirlo, mamarlo, recibir humilde y discretamente su generosa reiteración. Pero también, como diría la Apple, &lt;em&gt;I’m good at being uncomfortable&lt;/em&gt;, y todavía mejor incomodando a otros, así que tampoco podría decir que huyo sistemáticamente de todo lo dañino y rijoso. Es más, confieso que a veces no hago distinciones entre los primeros estímulos y los segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en este escenario no hay luces ni diamantina. No hay estruendo ni copas chocando una y otra vez. No hay madrugadas iluminadas ni risas escandalosas ni compañías itinerantes. No necesariamente, al menos. Hay, por supuesto, lugares y presencias, sabores y sonidos, texturas, ritmos y tiempos que se organizan de tal modo que me siento en un sitio al que podría pertenecer, en un orden conveniente a mis motivaciones, en el que medios y fines corresponden. Pero ese orden no es un tiempo ni un espacio: soy yo. Y yo no estoy afuera ni es ahí donde me busco. Tampoco es donde se me puede encontrar. Para eso hay que mirar hacia el frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa también, y es claro, que con cada vez más contundencia, e incluso violencia, me alejo de situaciones que prometen recompensas a cambio de esfuerzos o concesiones. Está mal, muy mal, absolutamente en contra de toda educación sentimental y moral de cualquier cristiano occidental, pero lo lamento: quiero que sea fácil. Por alguna razón, seguramente falsa o por lo menos distorsionada, creo que me lo merezco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es igual de nítido que pierdo el objetivo; que me quedé sólo con lo que concibo como medios indispensables, intrascendentes por sí mismos pero fundamentales para pasar el tiempo. Intuyo cómo quiero viajar, pero ¿y a dónde carajos voy? Para decirlo con H. nuevamente, por el momento no soy emocional ni intelectualmente capaz de atribuirme un objetivo y nada ni nadie me asigna alguno: no soy acompañante, no soy madre, no soy familia, no soy patria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;[¿Crisis  de los 30?, ¿yo? H. también dice que la vida comienza a los 50. Lástima que se acabe a los 40].&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo como un pasado lejano y borroso cuando meses atrás me sentía relativamente satisfecha, orgullosa de una tenacidad que me inventé para sentirme mejor conmigo, contenta con una disciplina más bien mediana (que, incluso así, mediocre, muero por recuperar, la verdad sea dicha). Estaba relativamente entusiasmada, interesada en lo que hacía y podía hacer. Era amigable, preferible, “convidable”. Planeaba, mis supuestos eran optimistas, con probabilidades inciertas pero con suficientes escenarios alternativos para conservar la calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hubo, ay, un punto de inflexión que no sé dónde colocar. Que aún ignoro si ha sido el resultado de un lentísimo proceso de cocción o si fue un cambio súbito de perspectiva. Lo que sé es que tiene la forma de un &lt;em&gt;accent circonflexe&lt;/em&gt;, que de un lado sube y del otro sólo baja. También tiene un poco la misma función, una de revelación: por una parte, evidencia que las cosas han cambiado, que no siempre han sido así y, por otra, marca una diferencia entre dos estados aparentemente idénticos de las cosas, para evitar la confusión.&lt;/span&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7665142#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;¿Que parece que juego? Pues entonces voy perdiendo. El peso de las historias circundantes se vuelve inmenso y es sabido que tengo problemas de megalofobia. El destino, &lt;em&gt;i.e.&lt;/em&gt; la infancia, se hacen presentes con cada vez mayor recurrencia. La semejanza con la realidad se vuelve inmanejable. No sé qué hacer. Me pregunto varias veces al día cuánto tiempo es suficiente. Una pregunta relativamente inútil con una respuesta inútilmente relativa. ¿Y mientras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, por primera vez en un par de meses, fui al gimnasio. Debería decir “conseguí llevarme al gimnasio”. Todo un triunfo. Nadie como uno para oponerse a sí mismo. La única voluntad que parece permanecer firme en mí es la que ejerzo puntualmente en contra mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este tiempo lo he pasado en el círculo de la triple A: de la abulia por hacer, a la ansiedad por no hacer, a la angustia de la contradicción, a la abulia por hacer, a la ansiedad, a la angustia... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;De volver, me quedaron dos sensaciones. La primera es que tenía la necesidad de sentir mi cuerpo. Sentir a mi cuerpo sintiendo. Elaborar el estímulo físico sobre partes específicas, jugar con la tensión muscular, apretar, relajar, apretar, apretar, apretar, soltar. Exprimir las ideas hasta el punto del calambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda sensación es otra necesidad, aún mayor que la primera: sentir que hacía algo bien, algo bueno, por mí, por el orden de las cosas, por dirigirme al lugar en el que supongo que quiero estar, por comenzar un proceso de habituación que no tienda a la destrucción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me doy cuenta de que quiero dar pasos hacia la &lt;em&gt;reducción de daños&lt;/em&gt;, toda una filosofía, un estilo de vida bastante inteligente, me parece. Contrario a lo que se dice, no es fácil, no es mezquino, no es inútil y, ciertamente, no es menos costoso, al menos no en el corto plazo. Pero tiene la incómoda cualidad de ser realista: sé que no hay manera de acabar con el problema de raíz, así que voy sorteando algunos de sus efectos o minimizo en la medida de lo posible los factores agravantes.&lt;/span&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7665142#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ya se leyó la nota al pie, justo a eso me refiero: ¿espero a que la divina providencia me diga cómo hacer un cambio radical que paralice mis adicciones crónicas, o evito la propagación de mi frustración y angustia hacia los otros mediante un gradual suministro de silencio y ausencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menos que seas la divina providencia, no espero respuesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7665142#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:78%;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:78%;"&gt; El acento circunflejo, que no tiene reglas gramáticas claras y regulares, se coloca cuando se busca hacer notar que una palabra ha cambiado, generalmente perdiendo una “e” o una “s”. Pasa con “tête” (cabeza), que antes, a saber cuándo, se escribía “teste”. También sirve para diferenciar dos palabras de pronunciación aparentemente idéntica, pero que, gracias a la escritura diferenciada que aporta el &lt;em&gt;chapeau&lt;/em&gt;, permite asignarles significados en campos semánticos distintos, v. gr., “tache”, mancha, vs. “tâche”, tarea. [¿Habrá todavía alguien que lea las notas al pie?].&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7665142#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:78%;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:78%;"&gt; Pensemos, por ejemplo, en la política pública de salud en materia de atención al VIH/sida. Pensemos, en particular, en los usuarios de drogas inyectables, población llamada vulnerable o clave, dependiendo de cuán optimista y políticamente correcto sea uno. Ante el riesgo, un dilema: ¿cuál es la prioridad, lo verdaderamente urgente, en el estado actual de las cosas?: ¿que abandonen las drogas o que no se contagien por el uso compartido de jeringas? Y entonces, ¿qué hacer? ¿Los rehabilito durante años y terapias y servicios costosos que no me garantizan llegar a nada una vez que vuelvan a una realidad despojada de mucho, si no todo; o bien, trato de evitar la propagación mediante el reparto de jeringas nuevas y una que otra platiquita rápida y sin mayores pretensiones? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-4714954439198222004?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2009/12/existe-una-tendencia-innegable.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-4776455270608102749</guid><pubDate>Thu, 03 Dec 2009 17:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-03T15:39:50.985-08:00</atom:updated><title></title><description>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Update I&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hermano, me convierto en mí misma. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#333399;"&gt;A los 30 me descubro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#333399;"&gt;No tenía idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Update II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lectura, sin duda, despierta el ánimo de escritura. Éste pronto se verá inhibido por sí mismo, por su pobre alcance, por su incapacidad para reproducir el ciclo de aliento que, idealmente, debería provocar el suficiente entusiasmo para conducir de nuevo a la lectura y de ahí volver siempre a empezar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#333399;"&gt;Por su poquito talento, pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Update III&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo debería guardar silencio. Aquí algunas razones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buena parte de mis intervenciones inician con un “el problema es…”. Nada más falso. No tengo puta idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Otra muletilla es “me queda claro…”. No había reparado en ella hasta que E. apuntó la por demás evidente ironía. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#333399;"&gt;- Así que no sé cuál es el problema y, si lo supiera, no me quedaría claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una intervención reiterada que creo que he ido perdiendo, pero que a mi madre molestaba sobremanera en mis más álgidos años de adolescencia, es “a ver…”. Tono cortante, generalmente interrumpiendo, mostrando las palmas de las manos. “A ver” es un intento por (im)poner (mi) orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En la preparatoria fui casi célebre por mi casi siempre oportuno “ay, por favor…”. Uno de éstos debía colocarse inmediatamente después de un comentario insensato, una opinión absurda o una anécdota poco creíble. A mi juicio, claro está. La cabeza se echaba hacia atrás (apenas y con cuidado), enfatizando el “ay…”, sugiriendo una sonrisa desdeñosa. La descalificación y la arrogancia propias del ignorante hechas verso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este tenor, K. decía “es que… ¡ponte a ver!”. “Ponte a ver” era un llamado a la cordura, una solicitud de impecable ironía provinciana, elegante aunque siempre a un peligroso paso del “no mames…”. Era una maestra del equilibrio, sin duda. N., siempre dulce y cariñosamente distante a nuestra agresión adolescente, preguntaba, mucho, “¿mande…?”. Ahora entiendo que era un mecanismo de defensa inmejorable, pues su postura le permitió moverse con agilidad y eficiencia entre mi prematura y descolocada acidez, la desde entonces sugerida efervescencia de K., y el resto del mundo, generalmente menos atribulado y mucho, pero mucho más interesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es difícil imaginar ahora la comicidad que transpiraba en cada conversación que quería tender hacia la trascendencia entre esta singular tripleta. Una vez puesto el tema sobre la mesa, después de dos o tres argumentos y algunas deliberaciones, se escucharía una secuencia del tipo:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#333399;"&gt;&lt;em&gt;-ay, ¡por favor, K!&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#333399;"&gt;&lt;em&gt;-es que, wey, ponte a ver…!! O ¿tú qué crees, N.?&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#333399;"&gt;&lt;em&gt;-… ¿mande...?&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#333399;"&gt;Y así pasaron horas y horas entrañables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En general hablo mal. No soy para nada elocuente. Mi problema es que tengo prisa por decir y eso me vuelve poco articulada. Aviento todo por temor a olvidarlo si lo contengo y porque supongo que es medianamente relevante para la discusión en curso. Mis intervenciones, entonces, son largos párrafos llenos de comas, guiones, paréntesis e intertextos. En más de una ocasión, mi involuntario e innecesariamente complejo sistema de expresión me ha llevado a auténticos callejones sin salida, ya sea porque me entrampo en la contradicción o porque, sencillamente, olvidé la intención, el punto. En algún momento solté el hilo y me perdí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;N. decía que disfrutaba mucho mis monólogos, con todo y sus digresiones continuas, infinitas, y su forma parecida a una muñeca rusa desbaratada. Le gustaba –al menos eso decía- que una historia me llevara otra, aunque las dejara todas inconclusas. Ya ella elegiría una después y me haría terminarla. No pocas veces ocurría aquello de “¿y por qué estoy diciendo esto..?”. Y ella, con enorme paciencia, gran oído y notable disposición, me ayudaba a desenredar la madeja hasta llegar al “¡ah, claro!”. Mi Ariadna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le complacía –juro que lo dijo alguna vez- mi escándalo y manoteo; que reaccionara a las cosas mínimas explosivamente, que lanzara expresiones solemnes, rotundas y sin consecuencias para asuntos intrascendentes. Aquella lejana época en la que era delicioso inventar un “issue” donde no lo había.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Con R. me cuesta trabajo hablar. Me reconozco demasiado en sus modos, de los cuales he tomado conciencia a partir de los constantes señalamientos de M. Supongo que es más fácil verlos en ella que en mí, así me sean violentamente devueltos después, como el reflejo grosero de mis manera burdas. Aprendí a moverme así, a gesticular así, a entonar así, a extenderme así. Ahora, con un poco de ayuda, aprendí a despreciarme así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, por el constante recordatorio de mí misma y la indisposición que mi oratoria provoca, me desespero mucho al escucharla y tiendo a buscar silencio estando con ella. Soy malagradecida. Genes y socialización me dotaron de una expresión histriónica natural, me regalaron una forma rica de lenguaje, un claro sentido espaciotemporal del monólogo, y yo lo eché a perder. Y yo ahora queriéndome volver piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque el entorno actual me interpela y provoca mi habladuría más salvaje. Me quiero callar, callarme como sinónimo de no sé qué, silencio como analogía de algo que no acabo de entender o asumir. No es que no concuerde o disienta, no es que no tenga una opinión formada; vaya, a veces hasta tengo algo que podría aportar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero ya no me quiero arrepentir. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;font-size:85%;color:#333399;"&gt;- Y el arrepentimineto es cosa que viene mucho en esta temporada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-4776455270608102749?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2009/12/update-i-hermano-me-convierto-en-mi.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-7798705030257650686</guid><pubDate>Wed, 28 Oct 2009 21:51:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-28T13:53:53.894-08:00</atom:updated><title>Cuando el silencio es violencia</title><description>&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;estar con uno mismo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ni es uno ni es lo mismo.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-7798705030257650686?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2009/10/cuando-el-silencio-es-violencia.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-2235012417407983089</guid><pubDate>Mon, 26 Oct 2009 21:36:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-26T13:42:47.628-08:00</atom:updated><title></title><description>&lt;div align="justify"&gt;* Tomo un moka de Starbucks. No me gusta ni estoy particularmente orgullosa, pero necesitaba algo caliente, dulce, con cafeína y cercano. Consuelo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;* Comí una ensalada, pero iba por una sopa especial. Consuelo. Tuve que reconocer que, con todo y lluvia y agüite en plena zona rosa del D.F. (un desperdicio o el mejor de los lugares, como se quiera ver), tenía más hambre que eso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;* Escucho rumba. QUE NO FLAMENCO. ¿Consuelo? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-2235012417407983089?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2009/10/tomo-un-moka-de-starbucks.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-5204859176181846534</guid><pubDate>Mon, 12 Oct 2009 21:34:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-12T14:46:58.561-07:00</atom:updated><title>Homenaje involuntario e insomne</title><description>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Cántame por las noches que es cuando duele más&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Cántame por la mañana antes de que salga el sol&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Que la luna no se entere lo que yo he dado por ti&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Que la luna no se entere que yo anoche no dormí&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Cántame...&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Nomás cántame...&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-5204859176181846534?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2009/10/homenaje-involuntario-e-insomne.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-8061825142098896268</guid><pubDate>Sun, 11 Oct 2009 03:24:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-10T20:38:59.474-07:00</atom:updated><title></title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El cuerpo comienza a reclamar mi agitación, lo cual, supongo, se vuelve natural conforme pasan los años. Pero hay algo más: me siento mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El drama me pasa la factura. Los eventos, las noticias, las sospechas, las presiones, las embestidas amigas y enemigas, me agotan, me torturan como nunca. Ya no es sólo mi descomunal e insolente quijada. Es el estómago irritado y paralizado, acumulando todo lo que destruye (buena metáfora de mí, por cierto: nadie-sale-de-aquí). Es el cuerpo lánguido, desmoralizado, tembloroso. Es hablar mucho más despacio, me lo han dicho. Altibajos de presión, sueño constantemente interrumpido, extremidades entumecidas, baja de defensas, falta de fuerzas para todo lo que no sea dormir o beber. Me siento un moretón: dolorida, inflamada, entre morada y verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sobre todo, es olvidar: comienzo a olvidar detalles comunes, escenas cotidianas ocurridas dos horas antes, anécdotas o recados ya compartidos, pendientes que siguen siéndolo porque en algún momento los suprimí sin querer. Mi distracción mueve a risa y extrañamiento, si no a suspicacia cuando creen que finjo no recordar. Una teoría guajira ofrecida por una voz amiga reza que, después de varios meses como “cuerda de violín”, tengo la cabeza embotada, saturada de tensiones que han obligado a mi psique a ponerse selectiva y discriminar lo que se queda y lo que ha de irse al menos por un tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su criterio me resulta harto curioso, though; no comparto sus prioridades. Le pediría rescatar algunos recuerdos, algunas nostalgias, los guiños. Que se lleve la agenda, pero que me deje algunos planes imposibles. Que me escriba un post-it gigantesco con todas las confidencias, con las anécdotas más poderosas, con los nombres de las canciones, con las imágenes de las lecturas, los olores del café. Que sea generosa y se lleve las mañanas dolorosas y apuradas en el metro. Pero que me deje el coraje. Si se llevó también el miedo, que me devuelva el coraje. Se lo exijo encarecidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy fatigada; me siento exhausta. Me gustaría decir algo más, distinto, pero esto es lo que hay. De hecho, cuando uno está así, debería callarse la boca y, si se prefiere, dormir o embriagarse. Pero sigo cayendo en provocaciones que, después de exaltar mi agitación, sugieren a este cuerpo desprovisto de casi toda facultad que debo hacer algo, mover por lo menos la punta de los dedos en señal de que aún puedo dar guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero presiento que no. Estoy tan cansada que parezco triste. Tan dispersa que me veo concentrada. Tan tan y tan nada. Tan tán y aquí sigo. ¿Entiendes? Casi creo que no. Seguiré rumiando la mejor manera de decirlo, tratando por todos los medios de que deje de ser importante. De otro modo, corro el riesgo de olvidarlo.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-8061825142098896268?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2009/10/el-cuerpo-comienza-reclamar-mi.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-8753774122457869690</guid><pubDate>Fri, 02 Oct 2009 02:45:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-15T14:46:06.161-07:00</atom:updated><title>Lucky me</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;“Existe la posibilidad de ratos emocionantes por venir”, dice mi galleta de la suerte. O bien, no dice nada. O lo dice todo. Así es hablar de posibilidades: siempre existen, todas, juntas, en esa latencia permanente que me imagino espesa, casi viscosa que, a veces, no les permite salir a concretarse. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Estoy fatigada. No he venido porque no he tenido nada qué contar sobre lo mucho que ha ocurrido. He hecho las cosas, las he pensado, he estado en los lugares, pero no he sentido la premura de venir a vaciarlo. Confieso que pienso en deshacerme de este sitio, de esta extensión de mí que parece innecesaria de repente, sobre todo cuando voy comprendiendo que la vida exige reducirse a un mínimo, acotarse, ponerse límites ascéticos y respetarlos. Decir más con menos, si es que no es posible hacer silencio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;De tal modo, este apéndice a veces estorba, sobre todo porque aún existe una vaga tentación de contar, de ejercitar la forma, de esperar un eco, de pertenecer a cierta resonancia. Sigo paseando por los espacios de otros; algunos también van perdiendo sentido. Cada vez me inclino con más claridad hacia los blogs que proponen reflexiones íntimas y relatos autorreferenciales que me den pistas de la vida de personas que no conozco ni he de conocer nunca. Alimentan mi curiosidad, mi envidia y también mi autocomplacencia. Cuando hay fotos, el proceso es generalmente redondo. Pero no me parece sano, nutritivo. La mayoría de las veces termino descompuesta, arrepentida, con la clara sensación de haber perdido el tiempo. El problema es tanto lo que busco como lo que encuentro: busco intimidades, consumo basura. Vaya, que comienzo a aburrirme. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y tal vez sea que degradé la forma de relacionarme con los blogs, que ahora no tengo expectativas con respecto al mío. He pensado borrar el contenido y empezar de cero, en lugar de desaparecer por completo. Pero entiendo que en el fondo esa opción no me interesa. No busco resolver el dilema entre el desvanecimiento y la estridencia; sólo busco un digno punto medio que haga justicia a lo que he sido aquí hasta ahora –quoi que c’est soit- y lo que querría ser de aquí en adelante: estructura, límites, cordura (dicen por ahí).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En fin, que esto de estar o dejar de estar es un dilema intrascendente que aparece de vez en vez, da vueltas, me busca la cara, la encuentra y, para entonces, ya olvidó lo que quería.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mañana cumplo 30 años. No concibo haber estado sobre la tierra durante todo este tiempo. Suena a demasiado, a que mucho ha pasado en el mundo mientras yo divago en él. Y eso aporta la sensación de que en mí todo es lento y plano, mientras el tiempo pasa rápido y produce, crea en un día la escenografía en la que habré de actuar mañana, como si no supiera cómo pasan las cosas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mi cuerpo me regaló una cana conmemorativa, que está lejos de ser la primera que tengo, pero ésta resultó muy peculiar, tiene mucha personalidad. Está justo en lo que podría verse como la cúspide del cráneo y, como aún es corta, está permanentemente erecta, erguida sobre el centro de todo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Subo entonces al tercer piso que, en realidad, es el cuarto. Me reservo el balance, que lo hay. Sólo diré que reconozco que, en algún momento que no sé identificar, hubo un punto de ruptura, una línea que crucé y, entonces, empecé a arrepentirme. No lo lamento, al contrario; me interesa tener miedo, me entretiene mi ira y mi ansiedad me resulta atractiva de algún modo. Alguna de ellas, si no todas, ha estado involucrada en más de una escena que habría preferido evitar o, aún más, no haber repetido una y otra y otra vez. Pero no lo hice. Y quizá mi galleta de la suerte pudo saberlo antes que yo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Puedo decir que ahora, justo ahora, me gusta mi vida. Me gustan mis aciertos; desprecio, como siempre, mis errores. Pero me engaño más fácil, me digo que aprendo, me entreno en sortearme, en darme la vuelta. No creo haber estado jamás tan lejos de mí y sentirme tan cómoda. Hay razones para celebrar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-8753774122457869690?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2009/10/lucky-me.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-5630973933567094229</guid><pubDate>Wed, 19 Aug 2009 23:09:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-08-19T16:10:51.564-07:00</atom:updated><title>Dimensionar</title><description>No me impresionas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres, sencillamente, la que se atreve a cambiar de peinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nomás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-5630973933567094229?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2009/08/no-me-impresionas.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-3892401507473788389</guid><pubDate>Thu, 06 Aug 2009 17:22:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-08-06T10:28:57.656-07:00</atom:updated><title>A la H.H.H. SG</title><description>&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;color:#660000;"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;(y público, institucional y académico, que la acompaña)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;font-size:180%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;font-size:180%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Y tú, ¿qué estás mirando?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-3892401507473788389?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2009/08/la-hhh-sg.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-7508434426753304243</guid><pubDate>Thu, 09 Jul 2009 22:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-09T15:30:52.083-07:00</atom:updated><title></title><description>Ay mamá....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se lo digan a nadie, pero estoy publicando desde el trabajo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-7508434426753304243?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2009/07/ay-mama.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-8140154931943071272</guid><pubDate>Tue, 18 Nov 2008 02:48:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-17T18:51:06.037-08:00</atom:updated><title>Me preocupa:</title><description>&lt;ol&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;La cotidiana constatación de que la gente pasa de sí. Y es normal.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Que cada vez pienso menos en lo que debería pensar más.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;También al revés. &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Lo que como.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;El sonido del refrigerador.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;El tiempo que voy a perder.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;El estómago. &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Lo que veo y, aún más, lo que he dejado de ver.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Lo que se va dejando de ver en mí. &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Lo que se asoma en su lugar. &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Creer tan poco en casi nada. &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Mi costado derecho.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Que volvió el temblor en el ojo.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Que prácticamente ya no escribo en papel. &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Que sea verdad que no existe la recompensa educativa.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Esto de la “aptitud”.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;La insistencia de esta sensación (¿la insistencia o la sensación?).&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-8140154931943071272?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/11/me-preocupa.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-4995088416764210947</guid><pubDate>Mon, 17 Nov 2008 02:49:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-16T19:29:35.208-08:00</atom:updated><title>Flota</title><description>&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La imprecisa sensación de tener un sueño equivocado, un anhelo que no nos corresponde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque somos de otra parte, quizá de aquélla en donde finalmente estamos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5269463238501480930" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 285px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SSDk5YfcOeI/AAAAAAAAArY/R7uptrldgW0/s400/underwaterlove.jpg" border="0" /&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;[Necesito]&lt;/span&gt; Cambiar para seguir igual. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-4995088416764210947?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/11/flota.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SSDk5YfcOeI/AAAAAAAAArY/R7uptrldgW0/s72-c/underwaterlove.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-8416387103264999249</guid><pubDate>Sun, 09 Nov 2008 17:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-09T09:36:03.727-08:00</atom:updated><title>Flash informativo</title><description>&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;"Paloma se degrada a tormenta tropical".&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-8416387103264999249?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/11/flash-informativo.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-5463720080401656034</guid><pubDate>Sun, 26 Oct 2008 00:48:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-26T15:24:13.572-08:00</atom:updated><title>Satélites</title><description>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQS1pAjq55I/AAAAAAAAArI/znucDDYEyJE/s1600-h/imagenes+respaldo+020.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261529980804458386" style="WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQS1pAjq55I/AAAAAAAAArI/znucDDYEyJE/s200/imagenes+respaldo+020.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQPA72qgwvI/AAAAAAAAAqk/1PSJkuWebM4/s1600-h/imagenes+respaldo+017.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQO_wJHrCII/AAAAAAAAAqc/Tz_3HPQS5uA/s1600-h/imagenes+respaldo+017.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQO_vz49fZI/AAAAAAAAAqM/Et-RN5p9_zg/s1600-h/imagenes+respaldo+018.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261259617802747282" style="WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQO_vz49fZI/AAAAAAAAAqM/Et-RN5p9_zg/s200/imagenes+respaldo+018.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQO_wBAh3-I/AAAAAAAAAqU/CZtfM-XIpjo/s1600-h/imagenes+respaldo+019.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261259621324152802" style="WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQO_wBAh3-I/AAAAAAAAAqU/CZtfM-XIpjo/s200/imagenes+respaldo+019.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQO_V0085xI/AAAAAAAAAqE/_-Ntq7ApsgQ/s1600-h/imagenes+respaldo+018.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQO-sVLMqEI/AAAAAAAAAp8/2MzVrPGEdkI/s1600-h/imagenes+respaldo+019.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQO-r5VuUXI/AAAAAAAAAps/lo_Ndoko1-s/s1600-h/imagenes+respaldo+018.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;I Fragmento / II La luna más cercana / III Nuevo fragmento&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Un satélite gira solo, lejano, desarticulado, a oscuras. Flota siempre. Flota y gira. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;(Ok. No está solo y es la idea detrás del concepto: existe en función de algo generalmente más complejo. Yo, de algún modo, prefiero darle vida (así sea solitaria) a pensarlo como un apéndice.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-5463720080401656034?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/10/satlites.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KhPNJ1zbeA4/SQS1pAjq55I/AAAAAAAAArI/znucDDYEyJE/s72-c/imagenes+respaldo+020.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-4562998794556570736</guid><pubDate>Sun, 19 Oct 2008 15:59:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-19T10:37:02.807-07:00</atom:updated><title></title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;Observo con agrado cuán mundana es mi fantasía, lo fácil y posible que parece. Pero presencio con auténtico terror cómo y cuánto me alejo de ella cotidianamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;Yo no vivo aquí. Yo funciono en otro plano del cual no sé volver sana y salva. El viaje entre un sitio y otro es siempre escandaloso, atropellado, torpe y catastrófico. Hay una grieta entre ambos territorios que me confunde; pasar de uno a otro es parecido a despertar abruptamente después de apenas comenzar a dormitar. Un desfase absoluto que toma algunos minutos corregir, cuando esto es posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;Anoche el espacio cobró algo de vida. Fue agradable, aunque no me correspondiera. (Te) escuchaba a distancia; un barullo cómodo, amigable, agitado por momentos, distraído en asuntos prescindibles que insisten en parecer importantes por el bien de la reunión, de la camaradería. De eso se trata, supongo; de convocar almas y sentidos en torno a lo banal -que al final, todo lo es- y observarlo, manosearlo en conjunto. Llamémosle compañía, entonces. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;Así, en otro cuarto, con otras personas, riendo y pasando un buen momento muy merecido, te quise, mucho. Te extrañé pronto, pregunté dos o tres cosas, no hallé respuestas, me revolví un poco y volví a dormir. El episodio se repitió un par de veces más y yo cada vez amanecía a la vigilia en el mismo punto en el que me había quedado antes. Los rumores seguían ahí; yo me preocupaba por recuperar tu voz, por distinguirte, por entenderte. Así, a distancia, pareció más fácil.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;br /&gt;Llevo un par de horas despierta, aquí pero en otra parte, evaluando qué es irremediable, qué no. "Reducción de daños", he dicho un montón de veces para referirme a una forma de estar en el mundo sabiendo que uno pervierte, contamina, degrada las cosas y a los otros. Se trata de cómo hacer el menor daño posible dado que no se puede evitar herir y molestar; cómo evitar reparaciones mayores, cómo compensar mi nocividad. Si no he de hacer feliz a nadie, cómo no hacerlo desgraciado; si no he de trascender por mi talento y generosidad, cómo hacerme fácilmente olvidable. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;br /&gt;Ser ausencia parece una salida, pero no la quiero. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#003333;"&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo hacer para no tener que escuchar(te) detrás de las puertas?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-4562998794556570736?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/10/observo-con-agrado-cun-mundana-es-mi.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-3809895469019829287</guid><pubDate>Tue, 14 Oct 2008 04:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-26T15:06:19.799-08:00</atom:updated><title></title><description>El impulso de escribir ha sobrevenido varias veces durante el día. Por una cosa u otra no lo he hecho. Ahora dispongo sólo de media hora para decir, con suerte, la última ocurrencia antes de dormir para despertar a mi cada día menos nueva rutina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún momento del día leí que cierto personaje, cuya trayectoria conozco relativamente a través de su blog, mudará de vida para construir una nueva junto a otro personaje que cualquier lector de dicho blog también ha de conocer, dado que las referencias a ella son nítidas y absolutas. En este caso, el arreglo incluye también a hijos previos y mascotas. Se trata, pues, de lo que quienes nos dedicamos a asuntos tan poco nobles como poner nombres a las cosas llamamos un hogar “reconstituido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, el dato no tiene la menor importancia. El caso es que cuando leí la noticia me entusiasmé mucho. Pensé largo rato en los intentos, en los pasos, en los comienzos. Luego el ánimo se me enturbió comprensiblemente. Pero es bueno, reconfortante ver que alguien, siempre, en alguna parte del mundo, está tratando de pegar las piezas, de crear sentidos. Quizá lo haga por primera vez, quizá haya aprendido algo en el camino, quizá sea la última vez que trate y aún no lo sabe, pero lo hace. Y por unos minutos eso bastó para conmoverme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya después habría tiempo para el cinismo, santo de mi pobre devoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Time out.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-3809895469019829287?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/10/el-impulso-de-escribir-ha-sobrevenido.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-3106079404464793535</guid><pubDate>Tue, 07 Oct 2008 02:56:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-06T19:58:37.622-07:00</atom:updated><title></title><description>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Como cada tanto, hoy llega el tiempo de sentir que inevitablemente todo ocurrirá de nuevo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-3106079404464793535?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/10/como-cada-tanto-hoy-llega-el-tiempo-de.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-8391907595262600282</guid><pubDate>Sun, 21 Sep 2008 01:12:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-09-20T18:25:05.247-07:00</atom:updated><title></title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;La piel de la mano se me cae. Comienza a desprenderse a gajos a partir del borde con la uña. Fue un asunto provocado. Insisto en retirar la cutícula cuando ha crecido hasta un punto que encuentro excesivo. A los pocos días me doy cuenta, con algo de dolor, de que esa breve y delicada capa que me empeño en retirar cada tanto, mantiene mi composición en un estado normal, es decir, apenas unida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora mis dedos tienen un aspecto infantil, descuidado, nervioso; pareciera que me arranco pequeñas tiras de piel con los dientes, a mordidas milimétricas, cuando las imágenes de lo posible me superan. El borde de las uñas aparece rojizo, hinchado, palpitante. La piel subyacente se asoma brillante en canales poco profundos. La película desprendida se levanta en fragmentos cortos y, mientras termina de soltarse, cualquier roce con ellos tira un poco más y arde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, como si no me ocurriese a mí, jugueteo inconscientemente con los pequeños pellejos. Los visito suavemente con las yemas de los dedos o los froto discreta contra los labios, consiguiendo que duela un poco apenas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-8391907595262600282?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/09/la-piel-de-la-mano-se-me-cae.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-3232624705395641768</guid><pubDate>Mon, 08 Sep 2008 20:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-09-08T13:03:31.713-07:00</atom:updated><title></title><description>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;"¿Por qué, si alguien puede, no debería pararse en el camino y disfrutar del día? ¿Es necesario siempre haber padecido y salir de un agujero?"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Cesare Pavese&lt;/span&gt; &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-3232624705395641768?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/09/s-por-qu.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-3297146062843784445</guid><pubDate>Sat, 23 Aug 2008 04:48:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-22T21:58:35.920-07:00</atom:updated><title>Once días después</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Empiezo indecisa. No sé si decirlo o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son asuntos muy importantes para mí, resultados de procesos largos y trabajosos, consecuencias de las decisiones tomadas. Hace un par de horas estaba azorada, orgullosa, muy conmovida por esta sensación tan agradable del peso perdido, de la liberación: la espera se acabó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta espera, al menos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, con el paso de los minutos, el descenso de la adrenalina y un poco de silencio, viene la asimilación, el razonamiento, la tranquilidad todavía gustosa pero no tan exaltada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy de un ánimo voluble, pasajero. Nada me dura mucho, a veces ni siquiera suficiente. Tiendo a absorber las novedades con cierta naturalidad. Tal vez alguien más en mi lugar estaría celebrando de algún modo. Yo escribo un post en el que me debato entre escribir un post al respecto o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiendo a desdeñar las situaciones consideradas especiales. Festejo poco, no me detengo a conmemorar con frecuencia. Recuerdo mucho pero rindo pocos homenajes a mis memorias. Y a veces lamento ser así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, antes de que la efervescencia termine de pasar, lo digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy me titulé como Maestra en Población y Desarrollo con grado de excelencia y recomendación para publicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy también, alrededor de ocho horas después, supe que obtuve el puesto de trabajo que deseaba. Tendré la rara, escasa oportunidad de trabajar en un ámbito que me gusta, para el cual me he formado y con una remuneración adecuada a mis capacidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, en resumen, se me resolvió un poco la vida. Estoy, lo digo, muy contenta y satisfecha, complacida de estar conmigo. Estoy, sobre todo, muy agradecida, profundamente convencida de la importancia de mis presencias. Estoy, también, reconciliada con mis ausencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en paz.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-3297146062843784445?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/08/empiezo-indecisa.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-6363281891425189123</guid><pubDate>Tue, 12 Aug 2008 00:13:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-16T11:48:31.078-07:00</atom:updated><title>Findesemana</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No creo en los milagros. Aunque quizá sólo sé poco de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto, sin embargo, que no niego todo lo que ignoro, que no a todo le pido que sea verdad. Tampoco creo en todo lo que sé ni en lo que presumiblemente es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que necesite uno. Por ahora sólo requiero una secuencia lógica de eventos que se desenvuelva en un tiempo razonable.&amp;shy;&amp;shy; Causa - efecto, nomás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero parece que a veces eso es mucho pedir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasé el fin de semana muy dispersa e inquieta. El inicio fue agitado y después vino una calma ciertamente triste, incómoda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé y terminé “Los Recuerdos del Porvenir” de Garro. Sí, me gustó. Muy rulfiana, muy preocupada por las atmósferas, por las explicaciones tan propias del realismo mágico. Interesada en “la cuestión social”, se deja sentir ambivalente al respecto; es una novela a veces indígena, a veces mestiza acomodada, a veces revolucionaria, a veces cristiana, a veces feminista, a veces nada. Humana, pues. Supongo de ahí la razonable ambigüedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la leía me sugería cosas que nunca terminaron por concretarse, lo cual aprecio mucho porque me queda en la boca el sabor ácido de la provocación, la sorpresa de mis propias elaboraciones ante estímulos indefinidos. Pasé buena parte de la narración al acecho de una relación incestuosa que nunca llegó, pero me llevé un dejo de asombrosa decepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando rozaba la novela con los dedos en el librero de mi madre, sin tomarla nunca de una buena vez, la imaginaba distinta, a saber porqué. Garro me parecía sumamente hermosa, sabía de su historia con Paz, de su actitud beligerante, de sus inquietudes políticas, de su disposición alerta rayana en la locura. Mezclé todo esto de alguna manera que me hizo suponer que sería una novela menos colocada en el espacio público y más concentrada en revoluciones internas, en las que el contexto ocuparía un espacio más bien marginal, difuso, dispensable, como –toda proporción guardada- en Elizondo tal vez. Insisto, no sé porque quería que eso fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice panqués de plátano que, para mi sorpresa, quedaron bien. Logré equilibrar las porciones de harina refinada e integral para evitar que quedaran “muffins de a kilo”, como fueron bautizadas mis primeras creaciones. Quizá ahora sólo deba disminuir un poco el azúcar porque el edulcorante endulza un poco más que el azúcar natural. (¡Claro! Eran light).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de eso, entraba y salía compulsivamente de mis cuentas de correo, esperando los mensajes anhelados. Esto sí (esto sí...) que fue una verdadera pérdida de tiempo y cordura: era imposible que algo relevante al respecto ocurriera en días de asueto. Así son los nervios de traicioneros. Comienzo a sentir un poco de vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que la casualidad no existe, dicen. Pero el caso es que yo recorrí un par de blogs que me brindaron generosas revelaciones que recibí de manera casi confesional, como cuando uno recibe un pronóstico personalizado, como cuando parece que el I Ching se hizo sólo para ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los autores –escritores de profesión, por cierto- recordaban para mí momentos de incertidumbre parecidos a los que yo atravieso. Utilizaban –cada uno por su lado- la primera personal del plural para narrarse y no supe si en verdad había alguien más o si era sólo una cuestión estilística. Este dato medio velado es importante porque una presencia más (y no de más) puede alterar sustantivamente el curso de las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tema es que hablan casi con nostalgia de aquellos tiempos de zozobra, persecuciones, rechazos y pobreza, en los que su creatividad pareció detonarse, florecer en medio de una tormenta con granizo que, finalmente, pasó. Hicieron las cosas más diversas e inverosímiles por sobrevivir literal y literariamente. Algunas de ellas los llevaron lejos, a lugares a los que probablemente no habrían llegado de otro modo, en otro momento. O tal vez sí, pero con una disposición distinta, menos “hambrienta” en un sentido amplio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dejaron tranquila por un momento. Pero desencajada después. No es verdad que nos ocurre lo mismo. Hay una valoración del riesgo desigual. Hay una noción de la libertad diferente que nos coloca en extremos opuestos y nos hace decidir distinto, casi contrario. Los pasos dados previos a la crisis, a la coyuntura, a ellos los llevaron a un lugar, a mí a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté varias veces releer la tesis, hacer un esquema expositivo para la defensa que ya viene. Im-po-si-ble. Todo me distraía o me atacaba el sueño que ha venido apoderándose de mí por las tardes de los últimos días. Yo digo que esto es signo de ansiedad, de evasión: le doy la espalda a un momento amenazante (lo mismo pienso, por ejemplo, del uso del IPod por las calles, gesto al que también me estoy habituando). Nunca he acostumbrado las siestas vespertinas; logro reponerme con relativa facilidad a la pesadez tan propia de la sobremesa. Pero ahora pareciera que he decidido rendirme sin enviarme previo aviso. Esto, definitivamente, no es trabajo de equipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi horóscopo (libra) para hoy dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;em&gt;Trata de detener el diálogo mental, ya que puedes estar piense y piense llenando tu cabeza con infinidad de ideas, que no tienen por ahora ninguna aplicación. Aquieta tu incansable mente.&lt;/em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no creo en los milagros, es apenas justo que tampoco crea en los horóscopos. Asumo que esta coincidencia es sólo síntoma de los tiempos: va para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo demás, tronarse los dedos, el cuello, dolerse la espalda. Medir el tiempo y el dinero. Contar los alimentos, organizarlos. Reunir y abrazar a los “hubiera”. Ponerlos guapos y mandarlos a pasear. Ver llover y luego no. Descubrir que encerrarse en el encierro no representa ninguna liberación para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elaborar, por otro lado, mis rutinas. Poner orden, estructura; no pasar el tiempo como si de verdad no pasara nada. Engañarlo. Hacerle pensar que no lo estoy esperando. A lo mejor así se asoma y entonces lo atrapo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-6363281891425189123?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/08/findesemana.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-2828501539894252106</guid><pubDate>Thu, 07 Aug 2008 18:19:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-07T17:08:04.833-07:00</atom:updated><title>Ok, Batman</title><description>&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Sí, muy buena. ¿Una joya? No tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Guasón, otro pedo. Estas sagas están hechas para los villanos, digo yo. Sin demeritar al (anti)héroe, sus adversarios son cualquier cantidad de veces más estimulantes. Intuyo que es la idea; no estoy segura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, pues, Batman no es mucho sin toda su parafernalia. Un “action figure” de tamaño real que se desenvuelve de manera predecible en escenografías espléndidas, rebosantes de efectos especiales y que, de vez en vez, se ve envuelto en dilemas interesantes que, generalmente, son resueltos con excepcional clase por sus dos “conciencias”, personificadas por Albert y Lucius.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Guasón, en cambio, no necesita prácticamente nada más que una caracterización histérica que le exige un uso exhaustivo del cuerpo y todas sus posibilidades de expresión. El tipo es un “mind game” de pies a cabeza, un rompecabezas despeinado, sudoroso, presumiblemente apestoso y con el maquillaje eternamente corrido, que no se termina nunca de armar. Falta una chingada pieza que no hemos de hallar jamás. Fantástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, que, de nuevo, lo de más es lo de menos. Y al revés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aunque entiendo la fuerza y las posibilidades del “why so serious?”, prefiero quedarme con otra perla guasona como colofón: &lt;strong&gt;“What doesn’t kill you makes you stranger”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Oh, sí. Vaya que somos extraños. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-2828501539894252106?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/08/ok-batman.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-5167987066669837803</guid><pubDate>Mon, 04 Aug 2008 02:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-03T19:54:25.869-07:00</atom:updated><title>Au Carrefour</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Entonces. Nada nuevo aún en tiempos ávidos de cambio y giros de tuerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si acaso, que he sido despojada de mi espacio para el estudio, dado que ya no estudio más (sólo que por eso sea) y ahora he sido trasladada al espacio que corresponde a los que trabajan de 9 a 5, sea que eso implique dinero o no. Hasta el momento ciertamente no lo implica y eso comienza a provocar escozor en la piel, colapso muscular en el cuello, temblores en el ojo derecho y así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde mi nuevo lugar en la casa sigo gozando de la vista privilegiada, sólo que ahora me cuesta un poco más porque tengo que girar la cabeza hacia la izquierda para contemplarla. Primera lección de mi vida fuera de la diáspora: por si lo había olvidado durante el posgrado, la vida cuesta y el paisaje es de quien lo trabaja y se esfuerza por voltear a verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cantidad de luz y aire aquí me resulta manejable, a diferencia de la abrumadora atmósfera de mi ya antiguo estudio (demasiado de todo). Tengo una ventana a la altura de mi nuevo escritorio; me queda prácticamente en la cara. Me siento más cerca de la calle y lo disfruto. Me recuerda un poco a mi estudio en GDL, en el último departamento, aunque ahí la sensación no era gustosa sino de una tristeza medio plácida, cómoda pero tristeza al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde aquí veo sólo parte del balcón que antes dominaba la escena; ahora veo apenas una esquina sobre la que descansa un hueso de nectarina, uno de los proyectiles que T. utiliza en su cruzada contra los transeúntes escandalosos. (Esto es típico y entrañable en él. Recuerdo que una de las primeras veces que compartí pan y vino a su lado dijo sentirse identificado con el coronel Aureliano Buendía, el de todas las batallas perdidas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi nuevo sitio, además, me puedo caer hacia la derecha y aterrizar en la cama, lo cual no está nada mal para alguien con nada que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo malo es que, por infortunios de la vida, yo no me sé estar sin hacer algo. No, no soy hiperactiva, con que tenga una sola cosa que hacer durante el día puedo decir que he sido productiva. Pero necesito algún propósito; cuando no lo tengo tiendo a convertirme en un bullyboy cualquiera por puro aburrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sí tengo que hacer, para no variar, es decidir. Noto con cierto desencanto que conforme envejezco las decisiones se me complican (yo, a saber porqué, suponía que sería al revés). Todas me parecen más relevantes, más arriesgadas en el peor de los sentidos (costos altos, ganancias dudosas). Aquella incertidumbre gozosa por el porvenir se me convierte en una mueca de seriedad porque las consecuencias ya no son sólo mías y no puedo poner pechos ajenos a aguantar hechos propios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, al menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este caso, el camino se bifurca en escenarios interesantes pero contrapuestos. Por un lado, el proyecto que me seduce, que me acomoda y para el cual me siento capaz y necesaria. El personal involucrado me parece estimulante, relajado, dispuesto a pensar y pasarla bien en el intento. Pero, como todo lo bueno, el asunto dura poco e implica una serie de responsabilidades fiscales que no me animo a asumir todavía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el otro lado, la institución con toda su estabilidad y sus prestaciones pero también con toda su estrechez. Para esto conozco el tema pero la agenda pública al respecto pinta complicada, vaga. Además, creo que no tengo habilidades “relacionales” del tipo que se necesitan en lugares de estos que, pues, presiento, me resultan menos cómodos (igual y no; chance y son mis meros moles).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que lo escribo y, sobre todo, que lo leo, la decisión parecería bastante clara (inclinarse por el primer escenario). Pero no. Nada de eso. Estoy en un momento que aún no sé si me corresponde, si llego tarde o temprano a él, pero el punto es que aquí estoy, con una situación parecida a una familia y responsabilidades económicas que, a saber cómo, comienzan a determinar(me) la ruta a seguir. Que ya soy adulta, pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, pues entonces el segundo camino, ni pedo. Soy joven todavía (medio caguengue para ciertas cosas de hecho) y todavía tengo tiempo para cruzar fronteras, involucrarme y desinvolucrarme, hacer ahorros del erario (casi 30 años y puro saldo en rojo no puede ser) y planear cómodamente la incertidumbre venidera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tampoco es así nomás. Porque doña institución aún tiene cosas por decir y una de ellas puede ser que, a pesar de ser la mejor candidata de acuerdo con los criterios objetivos que ella mismo plantea, precisamente por eso se los puede pasar por donde quiera y decirme “pues fíjate que no”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que a mí respecta, hay dos opciones: hacer las dos cosas o ponerme seria un rato. La primera, me temo, no es viable para nadie. Esperar la segunda puede dejarme aullando como el perro de las dos tortas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo sé. Tengo que resolverlo hoy y manifestarme mañana, a las 10 en punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dormiré sobre el asunto. Ahora dejo este notable hallazgo de mi güeva dominical, una suerte de película que hizo Radiohead con las sesiones de estudio en las que grababan el portentoso In Rainbows. Rebueno, digo yo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ukythkK4EPQ&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ukythkK4EPQ&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-5167987066669837803?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/08/au-carrefour.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7665142.post-4374500117630994652</guid><pubDate>Tue, 15 Jul 2008 00:24:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-14T17:32:28.155-07:00</atom:updated><title>Sueño</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;font-size:85%;"&gt;Yo era, al parecer, un caso perdido, bien perdido. Lo sabía muy bien y eso me extraviaba aún más. Me movía de manera dudosa, escurridiza. Habría temblado si no tuviera tanto miedo de que eso llamara la atención. Nunca sabía bien a bien en dónde estaba, sólo que siempre había mujeres a mi alrededor, mujeres más bien masculinas, unas que me querían y otras que no. Mi tez era grisácea, fumaba sin parar, me confundía con el humo. A veces era muy delgada, otras muy gorda. Usaba todo el tiempo un uniforme azul que no sé si era de reclusa o de obrera porque no tengo idea de quién era yo ni a dónde pertenecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un conflicto, una pelea con una mujer, alguien de mi grupo de pares. Sangre de por medio. Sangres, la suya y la mía. No sé qué le hice, pero ella a mí me abrió el dedo índice derecho. La cicatriz –instantánea, como pueden ser las cosas sólo en los sueños- era muy linda: una línea recta, larga, blanquecina, profunda. Un adorno más que una herida. Me gustaba mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casa mis padres me reprendían. Ninguno de los dos eran tales; no conozco a ninguna de las dos personas que en el sueño pretendían haberme engendrado. Aunque no, porque ella no era mi madre sino la pareja de mi padre, una extranjera de pelo corto, canoso y grandes ojos azules que me reclamaba ser absolutamente imposible al tiempo que agradecía que yo no fuera su hija. Él se rendía, simplemente se rendía de mí y para ella. Estaban semidesnudos entre sábanas blancas y mientras él me decía que ya no podía conmigo, que mi actitud era desastrosa, que me tenían que dejar, se abrazaba a ella en actitud de recién nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo lloraba, les suplicaba que no me dejaran. Que por favor no me dejaran. Que me iba a portar bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue inútil. Me dejaron.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7665142-4374500117630994652?l=palomavillagomez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://palomavillagomez.blogspot.com/2008/07/sueo.html</link><author>noreply@blogger.com (Paloma)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item></channel></rss>