domingo, mayo 27, 2007

Mi dimanche sucks...

Mi casa huele a mierda.

La peste me irrita los ojos y los nervios. Moscas curiosas se invitan a pasar a través de los ventanales que tienen que permanecer abiertos porque de otro modo sería imposible permanecer aquí. Y yo tengo que permanecer aquí.

Están arreglando mi baño. En realidad no tiene nada que me moleste a mí, pero sí a mi vecina de abajo. Aparentemente el suelo tiene pequeñas fisuras por las cuales se cuela la humedad que provoca leves pero constantes desprendimientos de material en el baño de la mona. Ya una vez, hace muchos meses, según ella "el techo se vino abajo" en su salle de bains, producto del mismo problema que persiste ahora.

Este tipo de problemitas son considerados "fallas estructurales" del departamento, por lo que su arreglo debe correr por cuenta exclusiva de mi casera, a diferencia de aquellos desperfectos generados por el uso erróneo y / o excesivo (¿puedo usar "demasiado" mi casa?) por parte de los inquilinos.

Tons... después de recibir "atentas" visitas de la vecinita, de que me dijera que no lograba localizar a la casera, que se estaba escondiendo, que no quería responder; después de aguantar que fuera subiendo el volumen de la voz, de que amenazara a la casera a través de mí diciendo que iba a "meter" un abogado y que, como en mi edificio no hay ley de condóminos, nos pasaría a perjudicar a nostros con la mitad de los gastos, llegó el día en el que la casera (que no se daba por enterada y aparentaba sorpresa y consternación) envió a un plomero.

Concertó la cita tanto conmigo como con la vecinita como diez veces. Yo hice todo por estar aquí alerta: me levanté tempra para ir al súper, limpié el baño (por puro pudor irracional: de todos modos lo iban a desmadrar), lavé ropa por si cerraban el agua. En fin... Hace dos días que la indignada y preocupadísima agraviada no aparece, así que el plomero no ha podido ver los daños en su techo, por lo que decidió empezar por mi suelo. No entiendo a la gente... y me encabrona.

El plomero tuvo que levantar el escusado para cambiar una cosa llamada algo así como "la junta". El resultado es que el tubo de "desahogo" está abierto, floreciente, fragante. Para colmo me tomé un café hace media hora y los efectos en mi estómago ya comenzaron. No podré ir y perderé la única oportunidad de distensión que tengo durante el día.

Otra. El bóiler se apagó durante la noche, así que sólo tuve a lo mucho dos minutos de agua caliente mientras me bañaba, uno de los cuales desperdicié estúpidamente rasurándome una sola axila. Odio como a nada ducharme con agua fría, pero dadas las reparaciones que tendrían lugar, no podría hacer uso de la regadera después. Tons ai' stoy, mentando madres y enjuagándome miembro por miembro porque simplemente no me atrevo a meterme de putazo en el agua helada. Todavía no puedo prender el bóiler... Ya me tronó en la cara una vez y me dejó con todavía menos cejas y pestañas... me da miedo.

Puras pendejadas, pues...

Hace tiempo que siento que no tengo mucho que decir. Y eso puede ser muy bueno, sobre todo cuando uno descubre que, generalmente, el motor de expresión es el drama barato. Ahora pareciera que entre más cosas pasan, menos quiero decirlas y termino por contar anécdotas apestosas sobre los desperfectos de mi baño.


En realidad, nunca he sido más profunda que el tubo de desagüe de mi escusado.






Y está bien.


P.

miércoles, mayo 23, 2007


Dios era mujer,
era negra,
era el diablo,
ha muerto,
y se llamaba
Nina Simone

domingo, mayo 13, 2007


Es pura casualidad que sea domingo y que yo escuche incluso ahora mismo a Pescetti. No creo que haya unos días más infantiles que otros. Sería como decir que, en mi caso, cada martes o cada 3 y 17 del mes me pongo adulta. Y no; creo que eso ocurre todavía con menor frecuencia.
El caso es que navego por su página con cierta asiduidad y el otro día me encontré esto que dejo por aquí. Entiendo que es una rola inédita y no sé si se deba a que el contenido no es propiamente infantil. Y digo propiamente así, en cursivas, porque tampoco me parece que lo excluya o le sea del todo ajeno. A uno desde escuincle le empiezan a meter ideas amorosas en la cabeza y le dicen que todo será como finalmente nunca es. Y si hay alguien en este mundo que enseña precisamente eso, que no siempre hay coherencia entre el discurso y la experiencia (incluso, o sobre todo, en la amorosa) y que la congruencia es algo más raro que cotidiano, ése es Pescetti.

martes, mayo 08, 2007



Aaahh... mujeres...

Títeres (the real ones) que se desnudan

Lo ví en Evasión Total y no me pude resistir !!! Lo quise para mí! Ja (como también hubiera querido ir a la pijamada de Pescetti a la que la neotapatía -no, perdón, neozapopana, que no es lo mismo, pero es igual- l.j. finalmente asistió).

Ayer acá en el df se hablaba de esto en todos lados, a todas horas y en todos los tonos. Ya era justo que alguien hablara del asunto seriamente: 31 minutos rules!

P.

sábado, mayo 05, 2007

Persia y Distrito Federal: el encuentro de dos mundos

Y bueno, pues "debido al éxito obtenido" alcanzamos a ver la exposición de Persia en el Museo Nacional de Antropología e Historia, la cual se extendió hasta el 20 de mayo. Yo, de hecho, la vi dos veces (hay que aprovechar que una es estudianta otra vez y que el DF es la capital de los subsidios).

Cuando mis reflexiones no giraban en torno a la relación de la historia del imperio persa con el libro de Calasso que leo ahora, el notable rezago de las civilizaciones de este lado del mundo comparadas con aquéllas, o la belleza contundente de las piezas que veía, mi cerebro pensaba de manera flotante en la experiencia social que implica una visita al museo. Mi conclusión es que algunas personas deberían estar prohibidas en este tipo de recintos. Aquí mi lista.

Los grupos escolares. Menos cuando se aglomeran tres o cuatro de ellos al mismo tiempo.
Los grupos de adolescentes que nomás van a echar novio y relajo.
Los grupos del INAPAM que se tardan auténticas horas en todo.
Los grupos, en general.
Los viejitos que leen las fichas informativas en voz alta.
Las señoras clasemedieras que demuestran a gritos su bien conservada capacidad de asombro y exclaman a cada paso “qué interesante”, “qué belleza”, “qué bárbaros”.
Los historiadores espontáneos, gente que le encuentra explicación casi científica a los hechos sociales y culturales manifiestos en el arte. Curiosamente, se dedican a repetir “en sus palabras” lo que dice la ficha.
La gente que conversa en tono más que audible en las salas del museo.
Los que ya se quieren ir y no se van.
Los que no van, los llevan.
Los niños preguntones.
Las mamás sabelotodo.
Los snobs pretenciosos, presuntuosos, escandalosos y blufferos.
Los policías con radios portátiles que conforme caminan llevan la música de Valentín Elizalde a todos lados; ¡de verdad creen que nadie más escucha!
Los policías (con o sin radio portátil) que se la pasan respirando en la nuca del visitante por si acaso se le ocurre hacer alguna malandrinada.
Los viejitos raboverde.
Los jovencitos imberbes.
La gente que acapara una vitrina por más de veinte minutos.
Los que no captan que no están en el metro y se amontonan y repegan los unos a los otros en torno a una vitrina o pieza.
Los que van hablando por celular prácticamente todo el camino de la exposición.
Los que quieren platicar con uno y compartir su éxtasis frente a una obra.
Los que piden que les tomes una foto junto a… algo.
Cualquiera que hable, que estorbe, que se mueva demasiado, que empañe las vitrinas con su respiración, que tenga tos de perro, que traiga zapatos que rechinen en la duela, y…
…los misántropos intolerantes…


Dejo algunos recuerditos. Habrá que perdonar la calidad de las fotucas, pero está cabrón tomarlas sin flash.





P.

jueves, mayo 03, 2007

Boomshine !!

Jueguito bueno pa'l ocio.
Lo encontré en Dreams of a Journey (un blog harto recomendable, por cierto). No logro pasar del maldito nivel 12 y ahora veo bolitas de colores flotando por todos lados. Está bueno y visualmente lindo, aunque enajenante. Como bien recomienda el buen Jacobo, sugiero también jugarlo sin la musiquita new ageiana que tanto disgusta pero bien que se queda pegada en la banda sonora del subconsciente.
Hasta el momento he encontrado dos maneras de jugarlo: una estratégica y otra caprichosa. Si uno espera un poco puede ver cierta tendencia en el movimiento aparentemente arbitrario de las bolitas y hasta puede desarrollar un modelo probabilístico para hacer estallar la "bomba de luz" en el momento y lugar oportuno. Funciona casi siempre. O bien, se puede simplemente buscar la mayor concentración de bolas en el centro y detonar la luz ahí mero, sin más.
Es un juego casi bondadoso, no he encontrado que tenga límite de tiempo y da tantas oportunidades de volverlo a intentar que uno hasta llega a hartarse y pide que lo boten de una buena vez.
No apto para personas obsesivas y con tendencias adictivas.
Sí, sigo de vacaciones, pero ya mero se acaban...
P.

martes, mayo 01, 2007

Panorámica

Leyendo(nos) en el balcón

"Tan pronto como es aferrado, el mito se abre en un abanico de muchas varillas. Aquí la variante es el origen. Cualquier acto sucede de ese modo, o bien de ese otro, o bien de un tercero. Y en cada una de esas historias divergentes se reflejan las otras, todas nos rozan como jirones de una misma tela. Si, por un capricho de la tradición, sólo nos queda una versión única de un hecho mítico, es un cuerpo sin sombra y debemos entrenarnos a dibujar mentalmente su sombra invisible."
Roberto Calasso, "Las Bodas de Cadmo y Harmonía"


P.