miércoles, noviembre 29, 2006
Vientos cruzados
lunes, noviembre 27, 2006
Hoy no

Hoy no. La verdad hoy no. No hubo clic, sino clunk. Hoy no encontré motivos. Más bien hoy los perdí, no sé por cuánto tiempo. ¿Por qué uno a veces, cual niña en tina con ojos tapados, se dedica a esconderse de la repulsión que le provocan ciertas presencias bajo ciertas condiciones, con ciertos tonos de voz y ciertos comentarios profundamente insensibles, pretenciosos, torpes y francamente imbéciles? De verdad, ¿qué nos proporciona ese alguien, que preferimos consentir su torpeza a escupírsela en la cara? ¿Desde cuándo yo, niña en tina con ojos tapados, debo lealtad a su majestad la frivolidad? ¿Desde cuándo y por qué me impuse soportarla? ¿Por qué me niego el placer de destrozarla si se lo merece? No es que yo sea decente, mucho menos que esté libre de culpa. Es sólo que podría hacerlo y no lo hago. Hoy dije "no hay forma más suprema de poder que no ejercerlo". Lo creo, de verdad lo creo. Y me jode ser superior.
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Las dudas fueron respondidas de manera magistral por quien sólo podían ser resueltas: si Einstein logró dar un salto cuántico con respecto a Newton, y Kant hizo lo propio con respecto a Hegel, ambos formulando teorías sumamente complejas y elaborando modelos altamente sofisiticados para explicar el funcionamiento físico y metafísico del universo... ¿qué chingados pasa que "¡pum!"... terminan hablando de Dios?!!!
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domingo, noviembre 26, 2006
Los cuentos del espejo
Alguien se acuerda de una par de labios gordos, gordos y rojos, rojos, flotantes, bailarines, que preguntaban por un tal Timo?
A mí me gustaban mucho, los labios, los cuentos y el Timo ese. Desde entonces aprendí que los espejos cuentan cuentos. Veremos que historias termina por contar éste que nos mira ahora.
sábado, noviembre 25, 2006
Otro Día D
viernes, noviembre 24, 2006
Mirada I
Se siente bien que me vuelvas a mirar. Se está bien cuando me tienes. Uno casi siempre está rodeado de certezas sin quererlas reconocer.
¿Es éste el orden que deben guardar las cosas?
Si hay algo que pueda sentirse y llamarse natural es tu voz, tu piel
y la infinita certeza de tu mirada sobre mí.
P.


