Hoy se me adelantó el divague. Apenas son las 4:10pm y ya caí aquí. Mal, muy mal.
En realidad era previsible después de lo que pasó ahora, que no es otra cosa que lo que nunca ha dejado de pasar. Tanto que hacer y yo suspendida, con la boca abierta, en un estado de estupefacción perenne que ya no asombra ni a mi propia sorpresa aburrida.
[Ella, mi sorpresa, dama pálida recostada en un diván, semidesnuda, apenas cubierta por unos velos delicados que transparentan su letargo. Me mira sin mirarme y piensa cuán predecible soy y la mala vida que se vive por mi culpa].
Quisiera un plátano chorreado con cajeta y un buen vaso de leche fría. A pesar de lo sexoso del asunto (¿qué?, ¿sólo a mí se me ocurrió?) la referencia es absolutamente infantil. Mi mamá me daba un pedazo de bolillo con plátano para calmar la tripa, y mi abuela una generosa cucharada de cajeta acompañada de un vaso de leche como recompensa por... nada, básicamente.
A ver, una lista siempre ayuda. Mientras engordo con mis nostalgias hagamos una lista de lo por hacer, con la mejor intención de ir tachando cada "item", uno a uno.
1. De aquí al miércoles 5 de julio, abandonaré el capítulo del libro para dedicarme a estudiar para el mentado examen. Ahora que me han confirmado que los resultados pueden estar a tiempo y ser perfectamente válidos, no puedo dejar pasar (otra vez, ji) la oportunidad.
2. A partir del miércoles retomo el articulito hasta terminarlo. Seamos sinceros: falta poco, puedo hacerlo en muy corto tiempo si me decido. Es más mi disgusto hacia el trabajo -en un sentido amplio- que lo complicado del asunto. Debo encontrar otra vez el ánimo de despedirme de una manera digna. Será lo último que haga aquí.
3. Me voy a vivir al D.F. Tengo que encontrar un lugar para vivir. Para esto he planeado una semana, la última del mes de julio, en la que iré al monstruo y nadaré en el pajar buscando agujas. Mis instrumentos en el desierto serán el "Segunda Mano", la "Guía Roji" y, quizás, la ayuda de unos cuantos. Esperemos. Lo ideal sería, por supuesto, algo cerca de la escuela -al sur-, barato -casi tanto como no más de dos mil pesos- , lindo, seguro, amable. ¿Mi nieve? De mamey, gracias.
4. Hay que desmantelar el nido actual, vender cosas, regalar las más, colocar otras. Llamar a la casera para decirle que dejamos el lugar. No, primero, conseguir el número de la casera para llamarla y decirle que dejamos el lugar. Averiguar qué puedo hacer con la línea telefónica (¿anybody?).
En realidad era previsible después de lo que pasó ahora, que no es otra cosa que lo que nunca ha dejado de pasar. Tanto que hacer y yo suspendida, con la boca abierta, en un estado de estupefacción perenne que ya no asombra ni a mi propia sorpresa aburrida.
[Ella, mi sorpresa, dama pálida recostada en un diván, semidesnuda, apenas cubierta por unos velos delicados que transparentan su letargo. Me mira sin mirarme y piensa cuán predecible soy y la mala vida que se vive por mi culpa].
Quisiera un plátano chorreado con cajeta y un buen vaso de leche fría. A pesar de lo sexoso del asunto (¿qué?, ¿sólo a mí se me ocurrió?) la referencia es absolutamente infantil. Mi mamá me daba un pedazo de bolillo con plátano para calmar la tripa, y mi abuela una generosa cucharada de cajeta acompañada de un vaso de leche como recompensa por... nada, básicamente.
A ver, una lista siempre ayuda. Mientras engordo con mis nostalgias hagamos una lista de lo por hacer, con la mejor intención de ir tachando cada "item", uno a uno.
1. De aquí al miércoles 5 de julio, abandonaré el capítulo del libro para dedicarme a estudiar para el mentado examen. Ahora que me han confirmado que los resultados pueden estar a tiempo y ser perfectamente válidos, no puedo dejar pasar (otra vez, ji) la oportunidad.
2. A partir del miércoles retomo el articulito hasta terminarlo. Seamos sinceros: falta poco, puedo hacerlo en muy corto tiempo si me decido. Es más mi disgusto hacia el trabajo -en un sentido amplio- que lo complicado del asunto. Debo encontrar otra vez el ánimo de despedirme de una manera digna. Será lo último que haga aquí.
3. Me voy a vivir al D.F. Tengo que encontrar un lugar para vivir. Para esto he planeado una semana, la última del mes de julio, en la que iré al monstruo y nadaré en el pajar buscando agujas. Mis instrumentos en el desierto serán el "Segunda Mano", la "Guía Roji" y, quizás, la ayuda de unos cuantos. Esperemos. Lo ideal sería, por supuesto, algo cerca de la escuela -al sur-, barato -casi tanto como no más de dos mil pesos- , lindo, seguro, amable. ¿Mi nieve? De mamey, gracias.
4. Hay que desmantelar el nido actual, vender cosas, regalar las más, colocar otras. Llamar a la casera para decirle que dejamos el lugar. No, primero, conseguir el número de la casera para llamarla y decirle que dejamos el lugar. Averiguar qué puedo hacer con la línea telefónica (¿anybody?).
5. Dicen que no hay quinto malo. Lo acabo de inaugurar. Tengo que dejar a Cuco (again ¿anybody?). Mis opciones son pocas, no conozco a nadie familiar y confiable a quien le interese. Una mujer, al parecer extranjera, que tuvo la iniciativa de establecer un refugio animal que no prosperó por falta de cultura y financiamiento, podría ayudarme. Esto, claro, si coopero y le respondo los mensajes, si le mando las fotos y si, como ella dice, me sincero y digo cuáles son las caracetrísticas REALES del Cuquín Fonseca. Ya no puedo postergarlo más.
También podría convencer a mi mamá de que lo cuide mientras me dan el crédito (ver infra), me estabilizo económicamente y me mudo a un lugar con jardín donde el perrucho pueda "atenderse" solo.
6. Entre tanto, ir reuniendo la documentación necesaria para el crédito. Tengo de aquí al, máximo, 25 de julio para tener todo listo.
7. ... Sí. También.
P.


Uno de esos extraños casos en los que lo que no puede hacer la justicia, ni la divina ni la terrenal, lo logra el fut bol. 





