La burocracia hizo mi día, pero esta vez, en la mejor de las maneras.
Todo el camino iba pensando en qué podria faltar, repasando los requisitos y palomeando mentalmente mi "check list", por enésima ocasión. Todo estaba ahí: las fotos (como 50), las actas, los pagos, los oficios, las copias, las copias de las copias, to-do. ¡Dije TODO, señorita!
Caminé con paso firme hacia la ventanilla 4. En efecto, había una señorita. Bien. Todo en orden. Jusqu'ici tout va bien... No terminé de decir "buenos dí...", cuando la señorita -de ahora en adelante, sólo seño- me hizo el consabido gesto con la mano; no con la que estaba sosteniendo un catálogo de AVON, con la otra: "momentito, por favor", dijo. Afortunadamente mi buen humor era insuperable y la secre-señal no tuvo ningún efecto en mi disposición. Espero, dije.
Cuando terminó de platicar -pobre, la verdad es que su marido sí se pasó con eso de la hipoteca- me dirigió un lacónico "dime". Y pues dije. Y estiró la mano. Y le di todo mi bonche de meses recabando papeles y firmas y viajes hasta el otro lado de la ciudad y gasolina y dinero y más dinero y más dinero -qué bueno que mi universidad es pública, eh!-; le di todo mi tiempo. Ahí fue cuando mi espíritu flaqueó un poco. Estaba ante una mano inmensa a punto de señalar con el pulgar hacia arriba o hacia abajo.
"Falta una copia del acta", dijo después de revisar los papeles y ordenarlos y desordenarlos varias veces, todo en silencio. Son unas maestras del suspenso y la agonía, me cae. De repente me miraba de soslayo, como para ver si ya había empezado a sudar o todavia faltaba echarle más crema a sus tacos. "Ah, claro, aquí tiene" dije sacando de mi bonche de back-up's otra copia. Tómala satanás!!! Cómo chingados no! Paloma 1 - la seño 0.
"Falta la constancia de pasante". Eres increíble, pinche vieja, pensé. Hacía una semana que tú, tú y nadie más que tú, me acababas de decir que para mi carrera no era necesario el papelucho. Tomé aire..., conté hasta diez (pero rapidito porque me miraba impaciente) y sonreí, "vine la semana pasada y 'me dijeron' (tú, tres veces maldita) que en mi caso no era necesario porque soy de sociolo...". "Ah... sí, no, entonces no". Ajá! Touché!
Ya no volvió a respingar. Todo en orden. Me dio el mentado comprobante donde constaba que que mi tiempo había valido la pena. Le pregunté si de casualidad, sólo de casualidad, expedían rapidito una constancia sencillita para que me den el papel para facilitar el trámite de bla, bla, bla... "No", dijo rotunda, "pero pregunta en la [ventanilla] 1".
Otra de su especie me dijo que sí, pero que pasara con la secre Rebe para pedírselo, que podría estar... agárrense... ¡al día siguiente! ¡Fabuloso! Pasé feliz con la Rebe, que se tardó un poquito nomás porque le estaban levantando el pedido de los zapatos. No hay pex, dije, te espero pinche Rebe, ya hasta siento que te quiero.
Hoy fui a recoger el papel que sirve para el otro papel and so on. Ya los mandé a donde tenía que irse volando -figurada y literalmente. Ahora sólo falta que espere dos meses para que me den aquello que necesito para lo otro y asi, obtener lo demás.
Jusqu'ici tout va bien !
P.