martes, mayo 30, 2006

Bloqueo


Ya estoy harta del mentado texto... Apenas voy a la mitad y todavía no llego al fondo del asunto, sino que sigo regodeándome en la forma, engolosinada repitiendo lo que ya se ha dicho hasta la náusea. "Con la vida por delante"... y por detrás y por los lados. Pinche título mamón... habrá que cambiarlo.
¿Será que es martes? ¿Será el calor? ¿Será la hora? Quién sabe; el caso es que estoy aquí, con las ideas drenadas, intentando escribir lo que no necesita ser escrito, postergando el deber, distrayendo la premura. Gerundios... de veras que ya no doy una.

¿Por qué uno decide seguir en esto si los partos nunca han sido disfrutables? Parir un texto... escribir un hijo. Ya sé: "tener un huevo!... poner un hijo!". Fantásticos. Me gustaría escucharlos ahora.

P.

P.S. A los que necesitan traducción para leerme, créanme: you don't wanna know.

lunes, mayo 29, 2006

...

Ya sé que para qué. Ya sé que probablemente sí sea justo después de todo. Ya sé que no sirve de nada que lo sepa. Ya lo sé. Lo sé todo. Pero se siente así, como dolor.
P.

lunes, mayo 22, 2006

Tic, tac...: madurando


Mi ingenuidad e impaciencia casi adolescente merecen, a mis 26, un monumento...
Benditas ellas y todos mis defectos.
P. (para variar, esperando una reacción)

domingo, mayo 21, 2006

Valeria (déjame decir tu nombre)

A ver. Esto va a ser rápido e indoloro.
Hoy te vi. Debería decir hoy te conocí porque a ocho años de distancia nada es lo que era y menos quien ahora es una adolescente en sus 12. Hoy, entonces, te conocí. Eres muy linda, Vale! Me gusta tu sentido de la moda, todo lleno de colores. Y cómo acomodas tu pelo, mucho menos rizado que el mío y, por lo tanto, según yo, más maleable. Me gusta tu voz de tonos graves y a un tiempo dulces que yo, ingorante de ti como soy, confundí con una gripa. Lo siento.
Me gusta tu actitud cabrona, porque ¿así eres, verdad? Pareces mucho más segura de lo que yo era a tu edad y quizás de lo que aún soy. Me gustó tu indiferencia hacia mí, aunque pude sentir tu mirada curiosa recorriéndome a distancia. Pues sí, te he de parecer muy extraña. A lo mejor me buscabas el parecido. Pero seremos siempre tan diferentes. Crecimos -seguimos creciendo- en polos opuestos, cada una en un extremo de la experiencia. Como experimento es interesante, ¿no te parece?
Eres alta para tu edad; bueno, incluso para la mía!! Falta muy poco para que, de volver a verte, tenga que hacerlo hacia arriba. Y tienes una piel agradable, limpia, suave, tierna. Al menos así pude sentirla cuando te saludé y cuando me despedí, casi corriendo. Porque me pusiste muy nerviosa, Vale!! No sé si sabes lo que está pasando entre él y yo ahora. Estoy casi segura de que sí y no sé qué opines; me gustaría preguntártelo. Porque creo que en ti encontraría muchas respuestas a lo que me he preguntado por muchos, muchos años, casi como los que tengo. ¿Cómo es, Valeria?, ¿cómo es estar y crecer con él?, ¿cómo es confiar y sentirte protegida por él? Por el tipo de mujercita en el que infiero que te estás convirtiendo, adivino que ha de ser algo muy bueno.
A mí no me ha ido nada mal. Me gustaría también que lo supieras. No me siento en ningún tipo de desventaja contigo (no sé porqué pienso que debes saberlo; lo más seguro es que no hace falta). Estoy contenta con lo que soy. Y me parece que él también, ojalá te lo haya dicho alguna vez; ojalá algún día me lo diga a mí. Hace algunos años, cuando eras más pequeña, me dijo que te contaba mucho de mí. En ese momento me pareció extraño porque qué tanto podría contarte él que prácticamente no me conoce, ¿me explico? Y me dijo también que notaba que sentías cierta admiración por mí, ¿es cierto? ¿Qué sabes de mí ahora?, ¿cómo lo acomodas en tu vida?
Te pareces a tu hermana Sofía, por lo menos en la vaga imagen que guardo de ella. ¿Tú qué crees?, ¿qué piensas de ti? Deberías estar muy orgullosa, muchachita!!! De verdad, eres muy bonita. Así que dejaste el violín. Así que ahora estás en la guitarra, y eléctrica! Ja! No puedo imaginarlo a él conviviendo con un gusto de esos. Algún día me dijo que pensaba que su proceso de neurosis estaba demasiado avanzado como para vivir con alguien a ciertas alturas de su vida. Y mira, resulta que eligió, entre todas sus posibiliidades, estar contigo. Y creo, sin poder asegurarlo -tú lo sabrás mejor que yo- que lo has ayudado mucho. Es más, pienso que nos has ayudado mucho a él y a mí. Creo que, de no existir tú, habría renunciado a mí hace tiempo, como yo pensaba hacerlo. Por alguna razón, una que sé que nunca será capaz de decirme con todas sus letras, no me dejó alejarme del todo.
No te voy a decir que te quiero, ¿quién soy yo para decir eso? No lo creerías y no sería honesto de mi parte. Y lo soy. Me intrigas muchísimo y me da mucho gusto que le permitas a él tener una experiencia de este tipo, que parece que sabe hacer bien. Te digo sólo que me inquietas, que me mueves fibras, que me gustaría conocerte, que cuentas conmigo si algo puedo darte. Que ojalá seamos más que historias en la vida de la otra.
Tu hermana
P.

P.S. Ojalá algún día me permitas tener una foto tuya.

martes, mayo 16, 2006

Avante el 16 de mayo

La burocracia hizo mi día, pero esta vez, en la mejor de las maneras.
Todo el camino iba pensando en qué podria faltar, repasando los requisitos y palomeando mentalmente mi "check list", por enésima ocasión. Todo estaba ahí: las fotos (como 50), las actas, los pagos, los oficios, las copias, las copias de las copias, to-do. ¡Dije TODO, señorita!
Caminé con paso firme hacia la ventanilla 4. En efecto, había una señorita. Bien. Todo en orden. Jusqu'ici tout va bien... No terminé de decir "buenos dí...", cuando la señorita -de ahora en adelante, sólo seño- me hizo el consabido gesto con la mano; no con la que estaba sosteniendo un catálogo de AVON, con la otra: "momentito, por favor", dijo. Afortunadamente mi buen humor era insuperable y la secre-señal no tuvo ningún efecto en mi disposición. Espero, dije.
Cuando terminó de platicar -pobre, la verdad es que su marido sí se pasó con eso de la hipoteca- me dirigió un lacónico "dime". Y pues dije. Y estiró la mano. Y le di todo mi bonche de meses recabando papeles y firmas y viajes hasta el otro lado de la ciudad y gasolina y dinero y más dinero y más dinero -qué bueno que mi universidad es pública, eh!-; le di todo mi tiempo. Ahí fue cuando mi espíritu flaqueó un poco. Estaba ante una mano inmensa a punto de señalar con el pulgar hacia arriba o hacia abajo.
"Falta una copia del acta", dijo después de revisar los papeles y ordenarlos y desordenarlos varias veces, todo en silencio. Son unas maestras del suspenso y la agonía, me cae. De repente me miraba de soslayo, como para ver si ya había empezado a sudar o todavia faltaba echarle más crema a sus tacos. "Ah, claro, aquí tiene" dije sacando de mi bonche de back-up's otra copia. Tómala satanás!!! Cómo chingados no! Paloma 1 - la seño 0.
"Falta la constancia de pasante". Eres increíble, pinche vieja, pensé. Hacía una semana que tú, tú y nadie más que tú, me acababas de decir que para mi carrera no era necesario el papelucho. Tomé aire..., conté hasta diez (pero rapidito porque me miraba impaciente) y sonreí, "vine la semana pasada y 'me dijeron' (tú, tres veces maldita) que en mi caso no era necesario porque soy de sociolo...". "Ah... sí, no, entonces no". Ajá! Touché!
Ya no volvió a respingar. Todo en orden. Me dio el mentado comprobante donde constaba que que mi tiempo había valido la pena. Le pregunté si de casualidad, sólo de casualidad, expedían rapidito una constancia sencillita para que me den el papel para facilitar el trámite de bla, bla, bla... "No", dijo rotunda, "pero pregunta en la [ventanilla] 1".
Otra de su especie me dijo que sí, pero que pasara con la secre Rebe para pedírselo, que podría estar... agárrense... ¡al día siguiente! ¡Fabuloso! Pasé feliz con la Rebe, que se tardó un poquito nomás porque le estaban levantando el pedido de los zapatos. No hay pex, dije, te espero pinche Rebe, ya hasta siento que te quiero.
Hoy fui a recoger el papel que sirve para el otro papel and so on. Ya los mandé a donde tenía que irse volando -figurada y literalmente. Ahora sólo falta que espere dos meses para que me den aquello que necesito para lo otro y asi, obtener lo demás.
Jusqu'ici tout va bien !
P.

domingo, mayo 14, 2006

Vanishing


Que vuelva...


por favor, que vuelva


antes de que termine


de desaparecer



P.

jueves, mayo 11, 2006


Ah qué pinche calooooor!!!

lunes, mayo 08, 2006

8 de mayo de 2006: de abulias y estupideces (varias)


Algo que decir. No sé si es sentencia o súplica. Me descubro estupefacta ante lo obvio. Y me encabrona. Cómo me da rabia sorprenderme. ¿A quién (más) creo que engaño cuando pienso que me arriesgo? No es temerario amarrarse a las vías del tren, ni hacerle al trapecista sin red, ni balancearse en la cuerda floja, ni decir "te quiero"... Eso sólo es estupidez. Total. Por cierto, los saludos fueron recibidos con agrado.
No debí, pero quise. Y lo hice. Y pasó. Y pasará.
..........................................................................
Estoy empezando a creer que por alguna razón evito ponerme a escribir. No sé si sea exceso de confianza (creer que siempre, aun un día antes del deadline, podré escribir algo maravilloso y brillante, fantástico [je, je]), "temor al fracaso" (esta frase me la aprendí al dedillo con tantas sesiones chafas [iba a poner baratas, pero eran todo menos eso]; este temor me ayudaría a hacerme pendeja "obsesionada con la perfección"), "temor al éxito" (¿a poco ésta no es todavía mejor? Se supone que, según lo anterior, no estoy lista para creer que merezco el reconocimiento y la buena fortuna), pura y llana güevonería (así, con "g" y diérisis; se explica por sí misma). Mientras, leo y leo y leo más. Busco bibliografía casi por hobbie y me chuto hasta lo que, desde el abstract, me parece absolutamente inútil... pero taaaaan interesante.
El caso es que hoy, al leer los avances de los demás (mucho coco, mucha letra y harto filin), disminuyó la confianza pero aumentaron el miedo y la pereza. Quiero despedirme de una manera, si no triunfal, digna. Pero ¿cómo explico que mi rezago valdrá la pena?, ¿cómo prometo que mi "producto" será formidable cuando no tengo, so far, ni la más puta idea de por dónde darle? Pero lo más complicado, ¿cómo me entusiasmo con esto, si ni siquiera tengo voluntad para levantarme por el control remoto y cambiar de canal cuando empiezan los comerciales? (Por cierto, el IFE recomienda: "haz algo mejor con tu dedo...").
Huummm...
P.

viernes, mayo 05, 2006

La despedida


No hay necesidad de sentirse tan solos. Que nadie diga que el desamor es normal, que todo necesariamente termina en esto. Que la distancia es natural y que uno debe resignarse a no poder recorrerla. Tiene que ser mentira.
A veces, cuando se cruzan más de dos palabras amables, uno piensa que no es tan malo, que quizás se podría seguir así por tiempo indefinido, que sería posible llegar a un acuerdo cómodo, funcional; que, aunque lo neguemos, en todos estos años se ha construido cierta complicidad e intimidad que no se encuentra en otro lado. Pero luego se entiende que el esfuerzo sería sólo por tenerse cerca aunque la realidad sea que no se podría estar más lejos; por mantenerse juntos aunque sea en calidad de sombra. No se quiere dejar ir. No se acaba de entender que ya nos hemos ido.
P.

martes, mayo 02, 2006

Saciedad

Mamá me hizo hot cakes. Mejor aún: por millonésima ocasión, me enseñó cómo hacerlos. Yo, también por millonésima ocasión, la veía hablar pero no escuchaba. No era negligencia. No podia dejar de ver sus manos, midiendo ingredientes, revolviéndolos, ensuciándose un poco apenas. Recordé cuando me acompañaba a hacer las tareas y con la goma borraba lo que fuera necesario. Parecia que sus dedos no ejercían ninguna presión sobre el borrador y aún así, sin esfuerzo, dejaba la página como si nunca se hubiera ensuciado y como con pases mágicos hacía desaparecer la... el... ¿tiene nombre lo que sale del borrador?, ¿viruta? Eso. Además, no sé cómo hacía para que pareciera que la goma blanca nunca se ensuciaba.
Mi papá dice que ella y yo tenemos las manos iguales.
Me comí dos. Se reía viéndome comer. No había cajeta, ni las nueces que después se me antojaron. Un vaso grande de leche fría. Comí lo más despacio que pude, no quería que se acabaran y tampoco quería comerme un tercero.
Al final parece que se dio cuenta de todo. Dijo que le parece natural. Dijo que me extraña también. Soy, dijo, un montón de emociones encajonadas, entre lo que no me permito y lo que he dejado de sentir. Mi morral se ha ido descosiendo poco a poco y voy dejando un rastro brilloso sobre el cual pretendo volver algún día. Quizás tomada de una mano. Por lo pronto, es probable que los antojos y los recuerdos maternos se vuelvan frecuentes. Seguro tendré que encontrar un modo de mitigar mi temor y chipil soledad que no sea comiendo.
P.

lunes, mayo 01, 2006

Efecto lluvia: loneliness

Tengo un antojo insólito de hot cakes con cajeta. A mí no me salen. El otro día lo intenté, pero salieron dos discos mal cocidos, pálidos, mal endulzados, nada esponjados, en los que hasta a la mantequilla le costaba trabajo penetrar. Quiero eso, o volver a casa. Curioso que extrañe tanto ahora que me tengo que ir todavía más lejos. También se me antoja la sala de pared rojo quemado a oscuras, recostada en tus rodillas, escuchando la música que te gusta y lo que nunca terminas de decir, tus infinitos recuerdos repetidos. Se me antoja que me cuentes, por ejemplo, alguna anécdota increíble que creas fabulosa, aunque hayas olvidado que yo también estaba ahí. Quiero algo dulce, quiero pan. Eso, o una llamada de mi mamá.

P.