domingo, abril 30, 2006

Posibilidades II

Cuando lo escuché no lo creía, me parecía una posibilidad absurda, ofensiva, pero he ido entendiendo poco a poco la preferencia de la furia sobre la tristeza. La primera es un impulso de vida; creo que el odio lo es. La segunda tiene orientación de muerte, por lo inmóvil, por lo sorda, por lo hueca, por lo negra. La rabia, por su espuma quizás, es húmeda, inquieta, reptante, curiosa, alerta.
Comienzo a creer que el desprecio, como el amor, construye mientras la tristeza contempla quieta cómo se acerca una muerte que no quiere ver llegar, pero no se atreve a detener. Me la imagino frente a un espejo por todas las horas del mundo, fascinada por el espectáculo de su propio llanto, perfeccionándolo.
Lo malo es que el enojo no excluye a la tristeza, sólo la posterga indefinidamente, mientras se van agotando (Puga dixit) las posibilidades del odio.

P.

lunes, abril 24, 2006

Necesito Zest

No puedo hacer nada!!
Me muero de sueño; sólo quiero dormir. No he dado una en todo el día. Siento que, sin hacerlo, me arrastro por el suelo sin acomodarme en ningún lado.

No dejo de pensar... no quiero seguir pensando. No llego a nada de cualquier manera, sólo se me ocurren impulsos imbéciles que tengo a mal seguir. Será por eso, por divagar, que todo el día me he llenado la cabeza de estupideces. Bendita televisión abierta e internet. De la silla al sofá, del sofá a la cocina, de la cocina hasta la puerta de la recámara. No pasé al cuarto porque no habría podido escapar de la cama. No he hecho nada!!! Qusiera ir a casa de mi mamá pero es evidente que no aprueba que me escape y sus recomendaciones comienzan a incomodarme.

Quiero comer... y dormir. Me quiero despertar en 10 años. No sé en dónde, pero que sea en invierno. Y que haya una bandeja de frutas y quesos. Una botella de un tinto suave... y un beso.

P.

miércoles, abril 19, 2006

Hace tiempo que no sueño algo memorable, que no quiere decir que haya dejado de soñar... pero sabe igual. Hace tiempo también que no me siento bien, lo cual tampoco quiere decir que me sienta mal... pero sabe igual.
No sé por dónde empezar con esta nueva tarea que el "oficio" me ha asignado. Será la última en mi actual empleo. Me voy. También me voy de esta casa. Y de la ciudad. Me voy.
Tengo rumbo, destino y propósito. Todo parece en orden, ¿verdad? Si acaso, ¿cúando vuelves?
Uno de esos momentos en los que no quisieras que nada te detuviera, pero desearías que alguien no quisiera dejarte ir, ¿eh?
Pero te irás.
P.

miércoles, abril 12, 2006

Un día voy a dejar de ser ésta. Me lo vengo prometiendo.
Conservaría, quizás, sólo las manos; de vez en cuando me gustan mis manos. Lo que no cambie de aquí a entonces lo iré perdiendo. No tiene tiempo para esperar y yo no sé cómo apresurarme. Lo que no pierda terminará por no reconocerme. El resultado será el mismo al final. Lo que quede (¿las sobras?) se irán en un soplido hacia un sur que no conozco.
A veces la vida da para ser feliz, ¿sabes? La que se queda corta, inmóvil ante la mano extendida que me quiere invitar a bailar, a salir del cuarto, a entrar al cuarto, a caminar por la noche, soy yo. Hay días, como hoy, en el que podría estar muy satisfecha. Pero insisto en seguir pensando; insisto en seguir el hilo de Ariadna, y el problema es que lo hago al revés, hacia adentro. Mi minotauro tiene mi rostro y cuando me mira no se muestra fiero, sólo resignado a vivir en el laberinto. A veces creo que no quiere salir; el pobre espera a Teseo para enamorarlo. Y adivina el rostro de Teseo...
Siempre llego a mí. Eso termina por arruinarlo todo. Tengo que salir de mí, no volver a buscarme. Hoy sólo debería decirme "felicidades".
P.