Se trata, en pocas palabras, de que no le quiero joder la vida a nadie, pero tampoco quiero que me la jodan. Hay pocas y muy concretas circunstancias que simplemente no soporto y que son, como diría una buena amiga, nomás muy mi pedo. Si soy intolerante, intransigente, cuadrada, convencional y veo todo en blanco y negro... así soy!! Nadie tiene por qué "padecerme" pero tampoco voy a seguir engañándome, estirando mis límites hasta lo imposible, para que me aguanten tantito más. Hacerme la "cool" me frustra hasta el carajo y termino más encabronada de lo que empecé. Además, ni me sale, para qué me hago.
Mi oficio es reaccionar!! Estoy viva!! Las cosas me fascinan, me duelen, me dan asco, me conmueven, me excitan o me duermen. No se me puede pedir que no me altere algo tan íntimo, mucho menos que pretenda vivir con ello un buen tiempo de mi vida. Tiene que parar, lo uno o lo otro, tiene que parar. Tengo que parar. Tengo un centro, pero esto siempre termina siendo algo así como una fuerza centrífuga que me expulsa hacia todos lados, me desparrama por todas las paredes. Imagíname andando sobre un camino que no tiene más de diez centímetros de ancho y a los lados sólo hay vacío. Y resulta que esto es viento, tormenta, me tambaleo.
P.