Tengo ganas de despedirme de este medio, como tengo ganas de despedirme de todos los fines. Tengo ganas de dejar de comunicarme y de dejar de ser mortalmente seducida por tus deseos de hacerte presente entre un montón de otros anónimos, cuando me has tenido tan cerca, cuando tengo un nombre y un cuerpo que has querido y lastimado, y me dejaste ir (no lo creo así, fue mutuo, vale, pero de repente siento ganas de pensar que así fue para sentirme menos culpable, menos nociva, quizás).
También aquí siento haberme traicionado al no poder exponerme de manera constante y autónoma. No es raro, nada es así, ¿por qué creí que esto sería distinto? Ayer lo dije bien: "falté a la lealtad que nadie me pidió". No me pedí lealtad y, aún así, fallé. Asocio este espacio, estas letras y este estilo de existir a ti: por tu medio lo conocí, aunque clandestinamente, al margen. Te asomas de vez en cuando? Qué has visto?, qué has pensado de lo visto?
La idea es que pienso alejarme hasta que sea capaz de hacer esto para mí y no con el fin de seguir exisitendo para ti. Puede pasar un día o un lustro.
P.