lunes, diciembre 06, 2004

Se podría decir de ti

...y oajalá algún día de mí:

"... descubría, no sin desazón y un leve resabio de tristeza, que había llegado a una etapa donde se puede prescindir hasta cierto punto de la familia, a la cual creía estar tan acostumbrado y soldado, de los amigos y aún del verdadero calor humano, lo que más o menos lograba sustituir con algunos galanteos transitorios. Se veía recorriendo una región de su alma que él mismo no había frecuentado. Todo era sorpresas. Se descubría, en fin, mayores capacidades de las que se figuraba tener; se desentumía haciendo por sus propias manos , y bastante bien, muchas cosas que antes solían darle hechas en su casa. Ahora se sentía más completo, más normal y más útil, como esas naciones a las que el juego de los bloqueos internacionales les revela de pronto que son "autosuficientes", autárquicas en su economía general. Y todo esto le comunicaba cierto orgullo y le ayudaba a pasar sus noches o medias noches solitarias. Esto, y los libros, a que era tan felizmente aficionado. Por serlo, conocía muchas opiniones sobre la naturaleza del cuarentón. Pero uno era leer, y otro, vivir. La libertad de que disponía, le daba ocasiones para sacar de sí mismo algunas prendas olvidadas y otras del todo nuevas que no estaban en su inventario. '¿De modo que yo era dueño de esto y de lo otro, y yo lo ignoraba?'. Pero allá, en el fondo de su conciencia, como pequeño y constante estorbo , vivía la imagen de la cucaracha aplastada noche tras noche".
Alfonso Reyes, Los Estudios y los Juegos